Es que sus caminos se volvían inextricables, hasta diluirse, porque no había tal camino. Y al final del día, era solo él. El mismo que era ayer y mañana tal vez.
Una constante impersonificación que se develaba como mera excusa, entretejía toda palabra que de su boca salía. Y lo que su mente hilvanaba, casi nunca coincidía con sus dichos. Y el lenguaje que no sin culpa su cuerpo adoptaba, así como con la misma soltura que con dificultad refrenaba, hacían las delicias de propios y terceros; cuando falsamente ofuscados caian en la miasma conceptual, que no pocas veces lograba su cometido sin saberlo
Si bien, sentía que estaba mal; lo que estaba bien le resultaba extraño y lejano a la vez. Y al verse otra vez; en el dorso de su mano había impreso la huella del tiempo, de modo que era ya su presente el que lo alcanzaba. No había presión, aunque quien acompañara también acuciaba la pronta resolución de importantes nimiedades que hacían a su cotidianeidad. Y el calendario tirano, nunca dubitativo en su labor, obraba ya su requiem final.
Había, sin embargo
un nuevo sol en el horizonte,
que de igual manera
era el mismo de siempre.
Una constante impersonificación que se develaba como mera excusa, entretejía toda palabra que de su boca salía. Y lo que su mente hilvanaba, casi nunca coincidía con sus dichos. Y el lenguaje que no sin culpa su cuerpo adoptaba, así como con la misma soltura que con dificultad refrenaba, hacían las delicias de propios y terceros; cuando falsamente ofuscados caian en la miasma conceptual, que no pocas veces lograba su cometido sin saberlo
Si bien, sentía que estaba mal; lo que estaba bien le resultaba extraño y lejano a la vez. Y al verse otra vez; en el dorso de su mano había impreso la huella del tiempo, de modo que era ya su presente el que lo alcanzaba. No había presión, aunque quien acompañara también acuciaba la pronta resolución de importantes nimiedades que hacían a su cotidianeidad. Y el calendario tirano, nunca dubitativo en su labor, obraba ya su requiem final.
Había, sin embargo
un nuevo sol en el horizonte,
que de igual manera
era el mismo de siempre.