L.A.S. (Pelotas) Suyas:
Que suerte haberte escuchado aquella vez, y así poder entender el sentir de tu mensaje. Con esa extraña fragilidad que siempre te caracterizó, te definiste desde el comienzo como alguien distinto, hasta superior. Destilando constantemente ese talento de naturaleza tan singular, rayando una vez mas el espectro de la perfección. Música de la verdadera, que vas siempre transmitiendo memoria sempiterna mediante. Y un dejo de esperanzadora melancolia marcado a fuego en tus letras. Sos ritmo, melodía y canción; todo en uno. Sos humildad y valores (gracias a la constancia de tu postura frente a la vida), de aquellos que yacen olvidados en esa mayoria que no suele compartir tu genio y arte.
Acaso te habré de escuchar una vez más, para seguir interpretando tu profundidad un verso a la vez. Sé que podré comprenderte cada día un poquito más, pero también he de saber que llegar a la totalidad de empatía en cuanto a la fibra de tu componer se plantea de entrada como una misión de imposible concresión. ¿Quién serás esta vez en la recurrencia de ajenas memorias asimiladas como propias? ¿Quién tendré yo que ser esta vez para estar un paso más cerca de tu verdad? En la larga lista de motivos que implican el conocerte disco a disco, me veo desenvuelto una vez más en el ejercicio espiritual-pseudofísico de tu escucha; así es como lamento el no dar con antelación a tu partida con vos. Gracias por condimentar mi vida en formas impensadas por mí. Siempre serás el hombre de LUZ...
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