viernes, 3 de julio de 2015

(-Untitled-)

…Me estoy quedando sin pretextos para acercarme a vos. A veces siento que tengo que dejarte ir,  pero no puedo asimilar un mundo en el que no estés… Si bien, me falta valor para mandarme, siento que se me pasan los días, las semanas, y te voy perdiendo; el tiempo que desperdicio crea un abismo entre los dos, y entonces es cuando me cuesta reconocer que todo es mi culpa, ya que no me creo las oportunidades y no sé aprovechar las que el destino me brinda. Tal vez no es solo un tema de coraje sino de desarrollo del ser, tal vez me esté faltando ese algo, ese algo que me permita un desarrollo acorde. ¿O acaso no soy yo el que está mal sino mis maneras?
   Viviendo en un mar de incertidumbres, nadando en sus aguas solo puedo hacer dos cosas: esperar por ayuda de arriba (un salvavidas, la guardia costera…); o remar hasta las costas del entendimiento. En un océano plagado de tiburones (dudas devorandome el ser) y navegado por piratas (falsos guías). Por que, el náufrago no tiene la culpa, ¿o sí? ¿Es lo que lo llevó a eso? ¿Acaso la culpa es disparadora y consecuencia directa de este?
   La gente no entiende; no, ellos no entienden que es algo que vá más allá de lo superficial, por que no lo puedo establecer como un sentimiento simple. Y si su complejidad radica en mi indecisión, no pertenece a mí inocencia (inutilidad, indolencia), sino a mi falta de decisión y a la parodia de mi ser…
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A veces siento… siento que es inútil pensar en vos, más aún sabiendo que nunca vas a ser mía… por que,¿si no hay esperanzas, cómo puede existir la fé? Te pongo en un pedestal del cual no te puedo bajar. Sí, el “no” ya lo tengo, “no perdés nada con probar”, etcétera; pero prefiero seguír viviendo en esta incertidumbre que, al menos ciegamente, me aleja del total y definitivo RECHAZO, antes que aceptar el hecho de que me resultás ajena (no así en mis pensamientos, es por eso que hay veces en que me aíslo mentalmente, un lugar de fantasía donde no existen los “NO” y en donde nada es imposible, al menos en apariencia).
   A pesar de escribir todo esto como algo de carácter personal [y ya me voy al joraca], la realidad, cual puño cruento y feroz, me devuelve a ese estado en el que no existe DEFINITIVAMENTE la menor posibilidad de un mero contacto, y de hacerme sentir la misma mierda de siempre, de lo que no soy y de lo que no fui, lo que nunca voy a ser…    Vuelvo al mundo real y me establezco como lo que soy, pero casi siempre no me basta. Es entonces cuando me doy cuenta, o al menos siento, que estamos [corrección, que “estoy”] tan lejos el uno del otro, y es tan grande ese abismo, tan profundo, que nos separa indefinidamente. El destino se resiste a enlazar nuestros caminos, de hacerlos uno y acaso [eso es a lo que me refiero] unificar ambos destinos y hacerlos únicos. Ya sé que me pongo tedio, a veces también insoportable con todo esto que escribo, lo que pasa es que (y definitivamente vale la pena aclararlo), justamente, todo esto que escribo, es precisamente todo eso que siento, o al menos en gran parte lo es. Trato (y por suerte creo que lo logro, o por lo menos intento) de plasmar acá, en el papel, todo aquello que no puedo decir porque me veo imposibilitado, debido a mi constante ignotomía social que me frena y me apena [sufro por vos], logrando sumirme en esta desesperación de saber que estás ahí, tan cerca mío, pero a la vez tan lejos; que estamos tan lejos. No te pido una correspondencia, pero sí al menos un reconocimiento a todo esto que apenas si puedo escribir, sino describir y definir con palabras no tan profundas pero llenas de sentimiento…

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